Serie Los pintores del Chocó III : Las obras perdidas del artista tadoseño Francisco Mosquera Agualimpia. Por: Gonzalo Díaz Cañadas



Nació en Tadó, el 4 de marzo de 1916 y  Murió en Quibdó, el 6 de Diciembre de 1962.[1] , Esposa: Esmilda Mosquera, Hijos: Waselly, Concepción, Miguel Ángel, Soraya, Zohelia y William.   Estudios primarios: en Tadó; secundarios, en el colegio Carrasquilla; superiores en la escuela de Bellas Artes de Bogotá en 1936.
Fue profesor de dibujo y caligrafía, en el colegio Carrasquilla, en 1950, mientras el rectorado de Monseñor Felipe Álvarez del Pino; profesor de artes plásticas, modelado, dibujo y Sociales, en la Escuela Normal; Director de la Escuela Vocacional de Carmen de Atrato, en 1954; Concejal de Quibdó y Diputado a la Asamblea.

El cuadro «Homenaje al Boga » que cargan dos jovenes durante el movimiento contra la desmembración del Chocó como símbolo de la cultura, permaneció durante muchos años en el Concejo de Quibdó,hasta que alguien se le ocurrió enviarlo a Medellín a hacer una restauración, él cuadro nunca regresó.Entre sus principales obras se destacaron: “Cuadro de costumbres ancestrales de nuestro pueblo “, “Cuadro Historia viva nuestros antepasados”, que representa las bogas chocoanas, Cuando a brazo partido con la naturaleza, se agarraban con ella y la vencían, con esa musculatura de bronce que envidiarían los gladiadores romanos, destinados a saciar las cruentas dislocaciones de un pueblo embrutecido, cuyas máximas aspiraciones estéticas se tapaban con una mezcolanza de pan y circo.  
Nadie podrá pasar frente a sus cuadros sin que vibre el ancestro, sin que sienta la voz del pasado que grita: Contempladme, yo soy tú, que te antecedí en el tiempo y el desarrollo de las cosas cósmicas.      

 “Cuadro de Mindiguandi “, personaje típico del pueblo pintado con toda la andrajosidad característica.  Cuadro de Jorge Enrique Díaz, Rodolfo Castro, Demetrio Salazar (cura de Tadó hasta 1938), y otros que se quemaron en el incendio de Tadó el 16 de Julio de 1941; Son de su autoría todos los cuadros que reposan en el Consejo Municipal de Quibdó.

El periódico PRESENTE en su edición número 55 correspondiente a marzo de 1973, publico este escrito del musicólogo Senén Mosquera Ledezma:

El 6 de diciembre de 1962 pasó a la vida eterna Francisco Mosquera Agualimpia – simplemente el profesor Agualimpia, como lo llamaban sus alumnos del Carrasquilla. Había nacido en Tadó, el 4 de marzo de 1916, de modo que cuando murió había cumplido solamente 42 años.

Quiero narrar para los lectores de PRESENTE como nació la vocación artística de Pacho, como lo llamábamos sus amigos.

El que esto escribe, en vista de que este muchacho copiaba a pura mano sin más elementos de dibujo que un pedazo de cualquier papel y unos lápices pequeños que entonces venían en cajitas de seis colores para uso de las escuelas, copiaba, repito, litografías de imágenes de santos de esas que los paisas traían y aun traen. Las copias de Pacho eran tan perfectas que casi superaban a las originales. Comprendiendo que este muchacho no podía dejarse perder en la estrechez de su medio, lo traje a Quibdó en 1936.

Y aquí comenzó la lucha. No quiero ofender la memoria del intelectual que entonces hacía de director de Instrucción Pública. “Si, muy bien; el muchacho vale… pero no tenemos como ayudarle”.

Desde Quibdó lo despaché para Bogotá. Tres meses después Francisco Mosquera Agualimpia se había ganado la beca de la facultad de Bellas Artes. Años después y apremiado por exigencias económicas Pacho tuvo que regresar al Chocó sin haber coronado su carrera por completo.

Pacho abrió su pequeño taller en una pieza de la Alameda Reyes, inapropiada para su arte, que necesitaba ambiente más propicio. A pesar de todo allí creó cuadros sobre las costumbres de la gente chocoana, que el Consejo Municipal de Quibdó tuvo el acierto de comprarle. Creó y dibujó algunos de los personajes de Quibdó, entre ellos Jorge Enrique Díaz, Rodolfo Castro, el Padre Salazar y hasta el suscrito, cuadros que debieron quemarse en los fatales incendios que han pasado.

Uno delos elementos esenciales que configuran la cultura de un pueblo es la estimación por sus artistas. No olvidemos a Francisco Mosquera Agualimpia.

SE PIERDE SU OBRA

La investigación que realiza por el periodista Gonzalo Díaz sobre “El Arte en la Memoria Visual del Departamento del Chocó” Beca del  Salón Octubre Zona Pacífica , ha podido determinar que se encuentran desaparecidos los cuadros del pintor chocoano Francisco Mosquera  Agualimpia, que reposaron hasta hace 6 años en el Consejo de Quibdó.

Los oleos de próceres y temas chocoanos son considerados un patrimonio cultural, fueron enviados hace más de 6 años por la mesa directiva de ese entonces, a un trabajo de restauración a la ciudad de Cali de donde nunca regresaron.

A pesar del paso del tiempo nadie se había percatado de la perdida de estas obras de arte de alto valor histórico y cultural para el Chocó, las cuales según Díaz Cañadas serían posibles recuperar si existe la información, los recursos y la voluntad para su repatriación.

Entre las principales obras del pintor tadoseño nacido fallecido en  Quibdó, en diciembre de 1962. Que están desaparecidas se destacan:  “Cuadro de costumbres ancestrales de nuestro pueblo “, “ Cuadro Historia viva nuestros antepasados” .
[1] Quien es quien en el Chocó: Cesar Rivas Lara, Tipografía Italiana

Comentarios